Viernes, 20 de octubre de 2017
Vamos a la Música - Fundación Konex
Un recorrido por historias y sonidos

Un recorrido por historias y sonidos

Nota publicada en Página/12 el 26 de mayo de 2016

 

Obras de Mozart, Bach, Haydn, Beethoven, Chopin, Lennon-McCartney, Piazzolla y María Elena Walsh son abordadas por la Camerata Bariloche. “Intenta ser una suerte de concierto didáctico lo más divertido posible”, define Héctor Presa, director del espectáculo.

Descubriendo la música, con dirección general de Héctor Presa, es un recorrido ameno, tan didáctico como divertido, por la historia de la música, que se hace de la mano de la Camerata Bariloche y con Fabián Gianola en el rol de Mozart. Amadeus llegó del pasado para contarles a los chicos cuáles fueron los períodos y compositores claves de la historia, así como también cuáles son los instrumentos que componen la Camerata. Como Mozart sabe nada más hasta un punto, hasta cierta etapa, después aparece Fabián, el actor contemporáneo, para colaborar con él, en una pantalla led. Entre las intervenciones del actor, la orquesta ofrece obras de Mozart, Bach, Vivaldi, Haydn, Beethoven, Chopin, Tchaicovsky, Lennon-McCartney, Piazzolla y María Elena Walsh, entre otros compositores.

El formato funciona. Con sus 18 miembros y bajo la dirección de Freddy Varela Montero, la Camerata baña de la música más excelsa al público; Gianola con su peluca y traje de época es un complemento indispensable para que los chicos interpreten y digieran tanta información. Ellos hacen silencio durante la primera parte del show, vinculada a la música clásica, y cuando llega el siglo XX, palmean y cantan si saben las letras. Al terminar el espectáculo rodean a Gianola: se encariñaron con él. El baja las escaleras del escenario y se copa. “Los chicos son especiales. Es un público que no se come una. Cuando le gusta algo y cuando no, lo dice. A lo mejor el grande mira la obra y si no le gusta, aguanta. El chico no tiene ningún problema”, desliza Gianola, que tiene años de experiencia en teatro infantil.

“Me enternece mucho el contacto post función. Después de ese rato de espectáculo los chicos quieren cariño, un autógrafo, una foto. Es parte de que uno compartió con ellos un buen momento. Se encariñan con el personaje con el que transitaron una hora de música”, expresa el actor, que ha sido elegido para este papel por su carisma y oficio.

Héctor Presa es el director general del espectáculo, quien está a cargo de la unión entre la música y el teatro para que la maquinaria funcione. Tenía experiencia previa de trabajo con la Camerata, ya que dirigió Un paseo por el mundo (2014) y Un paseo por Europa (2015). Según explica, el formato de Descubriendo la música es similar al de un espectáculo que la Fundación Konex organizó en el Teatro Colón, a fines de los ‘90, con Antonio Gasalla y con el mismo conjunto de música de cámara (se llamó Vamos al Colón con la Camerata Bariloche). “Intenta ser una suerte de concierto didáctico lo más divertido posible”, define.

El director del grupo La Galera Encantada está fascinado por trabajar con la Camerata, al igual que Gianola. Dice que a sus 60 años descubrió “algo nuevo”. “La intención es darle un marco referencial a esta maravilla de orquesta. ¡Es fantástico! En los ensayos me siento a escucharlos, incluso me sentaba adentro de la orquesta… La verdad, es increíble. Son músicos tan impresionantes y talentosos, que no importa cuál es el número de ensayo o función: me asombran, me ponen la piel de gallina”, manifiesta. Descubriendo la música es una producción del ciclo “Vamos a la música”, que realiza la Fundación Konex desde 1991 y que ofrece anualmente óperas, ballets, conciertos, tango y comedia por grandes intérpretes y en versiones originales, presentados especialmente para el público infantil.

Sobre la responsabilidad que encaran con el espectáculo, por su propósito didáctico y por el despertar cultural que busca generar en los más pequeños, Presa sostiene: “Una de las fundamentales diferencias entre el teatro para chicos y para adultos es que trabajamos con personas en formación: lo que hagamos tiene que estar cuidadosamente elaborado, cuidar lenguaje, formas y contenidos, porque el que está del otro lado es un espectador que se está formando. No es lo mismo que un adulto, que ya tiene su opinión, su idea armada”.

Andrés Spiller, el oboísta de la Camerata, cuenta que tenía “miedo” de que el espectáculo no les llegara a los más chicos, porque es más musical y menos teatral que otros en los que han participado. “Los chicos por lo general están muy alejados de la música clásica. Pienso que a través de este espectáculo algunos se pueden llegar a interesar por algún instrumento, por cantar en un coro, desarrollar una actividad propia. Cuando uno hace un espectáculo para niños, jóvenes o colegios siempre está brindando algo que no oyen a menudo, con la expectativa de que algún día se interesen por lo que hacemos”, dice.

Respecto del repertorio, explica que seleccionaron piezas que no son “demasiado largas”. No obstante, imposible no quedar obnubilado con una de las obras más extensas que se escuchan, el tercer movimiento del “Concierto para cello y orquesta”, de Haydn, en el que se luce el solista Stanimir Todorov. “Se busca un poco eso, que no haya música demasiado lenta, más bien buscamos que sean allegro, presto, cosas así”, detalla el artista. A su vez, el grueso del repertorio clásico elegido no deja de ser conocido, ya que entre lo que se ofrece está “La primavera”, de Vivaldi; “Una pequeña música nocturna”, de Mozart, o “El lago de los cisnes”, de Tchaicovsky. Están representados los períodos barroco, clásico y romántico.

Al ingresar al siglo XX, comienza el tramo más popular del show, que invita a la participación del público, e incluye “Yesterday”, de Lennon-McCartney; un popurrí de María Elena Walsh; “El humahuaqueño” y “El quebradeño”, de Edmundo Zaldívar y los hermanos Abalos; y “Libertango”, de Piazzolla; además de un combo mexicano. Los arreglos son de Fabio Zurita.

“Hay un prejuicio de que la música clásica no le interesa a la gente”, opina Spiller, presidente del Centro de Música de Cámara. “No es tan así. Creo que los organizadores de conciertos le tienen más miedo a la música clásica que la gente. Lo que viene haciendo la Fundación Konex desde hace tantos años es muy bueno, porque los chicos tienen la oportunidad de acercarse a estos lenguajes. Para nosotros es una alegría poder participar todos los años de esto, lo hacemos realmente con gusto y esperamos que siga y que tomen ejemplo otros, y que hagan cosas similares en otros lugares del país”, concluye.

 

Fuente: Página/12