Viernes, 20 de octubre de 2017
Vamos a la Música - Fundación Konex
Otro acierto del BMBA: Princesas, príncipes y puerquitos voladores.

Otro acierto del BMBA: Princesas, príncipes y puerquitos voladores.

Nota publicada en revista Balletin Dance de mayo de 2016

 

Otro acierto del equipo creativo del Ballet Metropolitano de Buenos Aires: Princesas, príncipes y puerquitos voladores. El mes pasado se estrenó la nueva producción de los ballets para niños elaborados por el tándem Juan Lavanga-Leonardo Reale

El Lago de los Cisnes y las Princesas Encantadas, como en los anteriores Coppelia y Pinocho y El Cascanueces y el Rey de los Ratones, logra la con­ciliación del lenguaje clásico, magia circense y apelaciones populares que construyen un men­saje eficaz, a la vez espectacular y pedagógico. Fijar a niños pequeños una hora y media a una buraca, en esta era de lo efímero, es un prodi­gio que habla de resultados en sí mismo. Sin duda el despliegue de imaginarios encan­tados, materializados en vestuarios, artificios escenográficos y tecnología, son un aporte a la conquista de una audiencia que por determi- nismo erario y hábitos de consumo forjados en los medios electrónicos, tiende a dispersar­se (y aburrirse) de "lo clásico". Pero el éxito de este Lago... es tributario, so­bre todo, del talento profesional y artístico del material humano sobre tablas y de la coreogra­fía adecuada.

Lavanga-Reale imponen un buen tempo al relato, segmentado con golpes de efecto que no sólo agradecen los niños sino también los adultos, quienes descubren que en la gesta por entretener a sus querubines también puede ha­ber entretenimiento de contrabando para los "grandes".

Las interpretaciones profesionales, comprometidas con el arte, y el humor efectivo cumplen la doble función de agradar y forjar en los más pequeños tempranos e invalorables criterios de exce­lencia en el consumo de bienes culturales. Los protagónicos a cargo de Nina Zaera (Odette), y la impeca­ble Yanina Toneatto (Odile), se roban los suspiros de niños y de más de un papi.

El príncipe Sigfrido (Federico Fernández) y Benno (el aristocrá­tico amigo interpretado por un magnífico Rodrigo Villaverde) aportan el encanto nobiliario que resulta indispensable para que una Corte de ficción resulte verosímil.

Una nota particular amerita la creación de las cerditas-cisne. No solamente resultan ingeniosas estas criaturas (que remiten al imaginario criollo que alega que "de las aves que vuelan, me gusta el chancho") sino que están graciosamente interpretadas por un cuarteto de Chanchitas Cisnes (Sofía Bortolin, Elvira Peredo, Noemí Lizarraga y Agustina Martínez de Igarzabal). Las simpáticas puercas pueden ser unas pesadas y coercitivas seduc­toras o ligeras aveporcas. Destacan en el pas de quatre mestizado con porciones de tango, reggaeton y música electrónica. Esta herejía cómica de Leonardo Reale sorprende y "levanta" el espectáculo con su sincretismo de formatos. Por cierto, siempre es grato ver a Reale en escena, en este caso como preceptor de Sigfrido. Su histríonismo y dominio actoral de los detalles, aporta un valor agregado a la costura total de la obra. El número de cierre del show, deja a todos contentos, es una nueva vuelta de tuerca, ingeniosa, alegre, ajustada, dosificada con buen gusto, por este equipo que agrega al oficio, décadas de trayectoria y de dominio del showbiz.

 

Fuente: Balletin Dance